La expansión de la inteligencia artificial en el ámbito legal está marcando un antes y un después en la forma en la que concebimos la abogacía. Sin embargo, la manera en la que cada continente regula y gestiona esta transformación es muy diferente.
A partir de la experiencia de nuestro despacho en Madrid y San Francisco, hemos podido comprobar un enorme contraste entre Europa y Estados Unidos en materia jurídica y tecnológica.
Europa: el foco en la protección del ciudadano
En Europa, la prioridad está en el ciudadano y el consumidor. La normativa busca garantizar derechos y proteger frente a riesgos derivados del uso de la inteligencia artificial.
El enfoque europeo se caracteriza por:
- Legislaciones más estrictas y preventivas.
- Una clara preocupación por la ética y la privacidad.
- La búsqueda de un equilibrio entre innovación tecnológica y seguridad social.
Este marco regulatorio más exigente garantiza confianza en el uso de la tecnología, pero a la vez ralentiza en cierta medida el desarrollo empresarial.
Estados Unidos: la apuesta por la libertad empresarial
En Estados Unidos, la visión es muy distinta. El marco legal se centra en fomentar el desarrollo de los negocios y ofrecer amplia libertad a las empresas tecnológicas.
El modelo norteamericano se caracteriza por:
- Un entorno mucho más flexible en términos regulatorios.
- Mayor margen para la experimentación y la innovación.
- La prioridad de favorecer la competitividad empresarial en el mercado global.
Esto se traduce en un avance más rápido de proyectos tecnológicos, aunque conlleva el reto de no dejar al ciudadano en un segundo plano.
Dos modelos, un mismo desafío
Mientras que Europa protege al ciudadano y Estados Unidos impulsa a la empresa, ambos modelos se enfrentan a un mismo desafío: integrar la inteligencia artificial en la abogacía de manera sostenible y justa.
Desde Estradé Law Firm, con presencia en Madrid y San Francisco, creemos que la solución pasa por aprovechar lo mejor de ambos enfoques: la solidez regulatoria europea y la agilidad innovadora norteamericana.
Una abogacía global y consciente
La inteligencia artificial no entiende de fronteras. Por eso, es imprescindible desarrollar un enfoque que permita a los abogados trabajar con herramientas tecnológicas de forma ética, eficiente y equilibrada, sin perder de vista ni al ciudadano ni al progreso empresarial.
En ese punto intermedio es donde creemos que está el futuro de la abogacía.