Los delitos relacionados con el tráfico de drogas se encuentran entre los procedimientos más complejos del derecho penal. En este tipo de casos no hay margen para errores y cada decisión procesal puede tener un impacto determinante en el resultado final.
En uno de sus vídeos de TikTok, Ignacio Estradé explica por qué, cuando la actuación policial ha sido correcta, la defensa debe centrarse en una estrategia jurídica precisa y realista.
La complejidad de los procedimientos por delitos de drogas
En la mayoría de estos casos, la Policía Nacional realiza una labor especialmente rigurosa.
Habitualmente se respetan los protocolos legales esenciales, como la correcta cadena de custodia de las sustancias intervenidas, la lectura adecuada de los derechos del investigado y la intervención y análisis de la sustancia conforme a los estándares legales.
Cuando estos elementos se han realizado correctamente, las posibilidades de impugnar el procedimiento por defectos formales se reducen considerablemente.
La importancia del análisis de la prueba
Ante este escenario, la defensa penal debe centrarse en un análisis exhaustivo de las pruebas.
El tipo de sustancia intervenida, la cantidad incautada, el grado de pureza determinado por el laboratorio y las circunstancias concretas de la intervención policial son factores determinantes para la calificación jurídica del delito y para la pena que pueda imponerse.
Penas aplicables y factores agravantes
En términos generales, las penas por delitos de drogas suelen situarse entre los 3 y los 6 años de prisión, dependiendo del tipo de sustancia y de su pureza.
No obstante, estas penas pueden incrementarse de forma significativa cuando concurren otros elementos agravantes, como la pertenencia a una organización criminal, la reiteración delictiva o la especial gravedad de los hechos.
Por ello, cada caso debe analizarse de manera individualizada y sin soluciones automáticas.
El papel de los acuerdos con la Fiscalía
En muchos procedimientos por delitos de drogas, la defensa opta por valorar posibles acuerdos con la Fiscalía.
Estos acuerdos pueden permitir una reducción de la pena, evitar riesgos procesales innecesarios y obtener una resolución más favorable dentro del marco legal.
Decidir si un acuerdo es conveniente o no requiere experiencia, análisis y una valoración realista del caso.
Cada decisión cuenta
Como subraya Ignacio Estradé, cuando la investigación policial está bien construida, la defensa penal no puede basarse en la improvisación.
La estrategia, el estudio detallado del procedimiento y la toma de decisiones informadas son esenciales.
En delitos de drogas, cada caso es distinto y cada decisión cuenta.
Y en ese contexto, una defensa técnica y estratégica marca la diferencia.

